Shavuot, tiempo de entrega de la Ley

02/Jun/2014

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman

Shavuot, tiempo de entrega de la Ley

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman
Shavuot recuerda más de una fecha del calendario hebreo. Es fiesta agrícola de la cosecha de cereales (1) y de las primicias de los frutos de la temporada (2). También es el Zman matan Torateinu, el Tiempo de entrega de nuestra Torá (Pentateuco).
¿Cuál es el tiempo de entrega de la Torá? Esa pregunta lleva a varias respuestas. Una sería la fecha en que fue entregada al Pueblo Hebreo.
Sobre este tema hay varias tradiciones. El Tanaj (Biblia) nos da una fecha (3). “En el año 480 después que salieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el año cuarto del reinado de Salomón sobre Israel, …se puso Salomón a edificar la Casa para el Señor”. Se supone -aunque la fecha es discutida- que el rey Salomón comenzó su reinado alrededor de 970 a.e.c., lo cual daría a la construcción del Primer Templo de Jerusalem el siglo X a.e.c y a la salida de los hebreos en el Exodo del Egipto y el episodio de entrega de la Ley en el Monte Sinaí, mediados del siglo XV a.e.c. (4)
Las fechas que proponen los arqueólogos son algo diferentes. Algunos, buscan datar el episodio del Éxodo en documentos externos a la Biblia. La fecha del Exodo según la estela del faraón egipcio Merneptah, es finales del siglo XIII a.e.c. De esa estela de piedra surgen testimonios fascinantes de los egipcios sobre el pueblo hebreo, pero es tema que dejamos para otro momento.
Emmanuel Anati, arqueólogo israelí nacido en Italia, sostiene que la fecha es muy anterior, siglo XX a.e.c. Se basa en evidencia arqueológica que descubrió en el desierto del Neguev. De este tema diremos algo más adelante.
Otra respuesta a la pregunta ¿cuál es el tiempo de entrega de la Torá? se refiere al tiempo personal de recibir y entregar la Torá. ¿Es tiempo pasado? ¿Sucedió a la generación que siguió a Moisés caminando por el desierto?
El midrash, la interpretación rabínica de la Ley Hebrea, dice que todos estuvimos en el Sinaí. El verbo usado puede leerse en pasado, presente y futuro. Todos estuvimos, estamos y estaremos en el Sinaí. Una manera alegórica de decir que en todas las generaciones, recibimos la Ley cada día, la estudiamos una y otra vez y siempre es fresca, con algo más para enseñarnos.
¿Dónde está el Monte Sinaí?
Esta pregunta tiene muchas contestaciones. Los arqueólogos buscan una respuesta geográfica, concreta y demostrable en el terreno. Las respuestas del midrash rabínico son distintas, porque no les interesa encontrar el lugar geográfico sino desentrañar los significados del texto bíblico, desde los más sencillos a los más profundos. Veremos algunos midrashim (interpretaciones) al final de esta nota.
¿El Monte Sinaí al Sur de la actual península de Sinaí?
Fueron monjes cristianos los que en el siglo II e.c. comenzaron a buscar la ubicación geográfica de los llamados Santos Lugares, para señalarlos y ubicar el sitio al que los cristianos pudieran peregrinar. En el siglo IV e.c., Elena, la madre del Emperador Constantino, emprendió viaje a Tierra Santa acompañada de sacerdotes de la Iglesia cristiana ortodoxa de Constantinopla. Tomando a la Biblia como guía geográfica, contaron literalmente los días que refiere el libro del Éxodo. Cálculo complicado porque Éxodo trae dos relatos de ese episodio. “Un mes y 15 días después de haber salido del Egipto” (5). Y tres capítulos más adelante (6) “dos meses y algunos días más desde Egipto”. Tal vez la cuenta más corta es a partir del día de salida, mientras que la cuenta más larga es a partir de algún momento anterior.
En muchos casos, además, los monjes decidieron la ubicación de los Santos Lugares, inspirados en algún sueño profético que tuvieron mientras buscaban el lugar posible. Lo cierto es que la reina madre Elena y su grupo de monjes señalaron un monte en el Sur de la península que hoy se llama del Sinaí. Instalaron unos 100 años más tarde una capilla en ese Monte y en el siglo VI e.c. el emperador Justiniano construyó en el lugar un monasterio, que hacia el siglo X, recibió algunas reliquias de Santa Catarina y se transformó en el Monasterio de Santa Catarina. Para protegerse de los asaltos de beduinos, fue construido como fortaleza, rodeado de un alto muro de piedra sin puertas de entrada, sólo se podía entrar de a una o dos personas, en una canasta que los monjes levantaban con cuerdas. Hoy en día el monasterio tiene puertas que abren durante muy pocas horas al día, allí hay lugares donde se alojan los peregrinos, en ellos dormimos cuando visitamos el sitio.
¿Qué llevó a esos primeros expedicionarios a elegir ese lugar? La tradición dice que vieron en la falda de ese monte una mata muy grande del arbusto conocido como “sneh” una planta con muchas espinas, una zarza con mucho aceite natural, que se dice que puede arder por el calor del sol. Los monjes dijeron “este arbusto tiene muchos siglos, debe ser el que Moisés vio arder y desde el cual el Eterno le habló”. Se conserva allí hasta hoy, un gran matorral de ese arbusto espinoso; está al cuidado de los monjes ortodoxos griegos que viven en el Monasterio de Santa Catarina; ellos lo cuidan y lo podan regularmente. Está rodeado por una cerca y no lo pudimos tocar. Le han puesto un extinguidor de incendios al lado, por si se vuelve a incendiar, aunque nadie recuerda que se haya prendido fuego en los últimos 1.500 años. Una de las posibles explicaciones del nombre de la península del Sinaí es derivarlo del “sneh” esa zarza que puede arder.
En la biblioteca del Monasterio de Santa Catarina, conversé con un monje griego que hablaba francés. Él me dijo algo que nunca olvidaré: “Madame, no hay aquí que nosotros sepamos, restos arqueológicos que comprueben la estadía del pueblo hebreo para recibir la Ley del Señor, pero las excavaciones arqueológicas no atraerían hasta ese remoto lugar a los monjes ni a los peregrinos. Aceptar la Ley del Sinaí es cuestión de Fe, y es la Fe la que atrae a la gente hasta aquí. La Fe acepta desde el fondo del corazón, lo que no es comprobable”.
Subir a lomo de camello antes de romper el alba para cabalgar hasta la salida del sol y luego trepar a pie otra hora más hasta la cima del monte desde el Monasterio de Santa Catarina… fue una experiencia increíble, que nos enseñó muchas cosas. Pero ese es otro tema.
¿El Monte Sinaí en Arabia Saudita?
El norteamericano Ronald Wyatt, (1933-1999) que no fue académico sino un enfermero que se convirtió en arqueólogo bíblico aficionado (7) , declaró encontrar el camino que tomó el pueblo hebreo al salir de Egipto (8) en el Norte de la Península de Sinaí hasta el Wadi Watir, el lecho de un río seco que llega hasta la playa de Nuweiba, a orillas del Mar Rojo, cerca del Golfo de Aqaba. Ronald Wyatt encontró una columna de piedra derribada en esa playa y del otro lado, en la costa saudita, encontró rastros de otra columna igual. Según él, esas columnas fueron erigidas por el rey Salomón para conmemorar el cruce del Mar Rojo por los hebreos, cuando salieron de Egipto. El Monte Sinaí, en este caso, estaría en Arabia Saudita, en alguno de los varios montes que reciben el nombre de Jebel al Lawz. Las autoridades sauditas no han permitido examinar la zona.
Lo más interesante es que el Mar Rojo en la costa de Israel cae rápidamente desde la orilla a aguas profundas, en un ángulo de unos 45 grados, y de la misma manera sube en la costa de Arabia Saudita. Sólo aquí, en la playa de Nuweiba, hay una especie de “puente» de varios cientos de metros de ancho, que cruza ese mar a poca profundidad. Buceando en esa plataforma submarina, en 1978, Ronald Wyatt y sus dos hijos encontraron y fotografiaron esqueletos de humanos y caballos, también numerosas piezas de carros de guerra egipcios y sus ruedas, incrustados en el coral. Ronald Wyatt y muchos que lo apoyaron, se convencieron de que todos esos eran restos de los carros usados por los soldados egipcios en la persecución a los esclavos hebreos liderados por Moisés. Los arqueólogos no aceptan estos descubrimientos porque hasta ahora, carecen de comprobación científica. Nadie duda que por aquí pasaron soldados egipcios en sus carros, pero pudieron hacerlo en ocasión de cualquier otra incursión militar ordenada por el Faraón. Hay ruinas que muestran que Egipto tuvo milicia en la zona, a lo largo de varios siglos.
¿Qué aceptan todos los arqueólogos? Que el Sinaí bíblico “no está” al Sur de la península del Sinaí, en el lugar que desde hace siglos se señala como tal. La arqueología ha comprobado que donde la gente ha vivido, ha dejado basura. Huesos de animales que comieron, pedazos de cuchillos, restos de alfarería primitiva. Las marcas de fuego permanecen decenas de miles de años, aun las de hornos pequeños, donde asaron sus comidas o tal vez hicieron sacrificios a sus dioses o simplemente se calentaron porque tenían frío. Ninguno de esos restos se ha encontrado en kilómetros a la redonda de lo que hasta hoy se señala como Monte Sinaí.
¿El Monte Sinaí al Norte de la península de Sinaí?
Varios arqueólogos ubican las ciudades que la Torá nombra como Pithom y Ramses, donde los hebreos edificaron con su trabajo esclavo, al Este del delta del río Nilo. Tumbas colectivas atestiguan que allí hubo muchísimos miles de esclavos semitas, asiáticos, distintos tipos humanos viviendo, trabajando y muriendo, durante varios siglos, que cubren prácticamente, todas las fechas probables del Éxodo de Egipto. Sabemos hasta lo que comían, porque las cenizas de los fuegos que hicieron para preparar sus comidas aún conservan huesos de los animales que cocinaban en sus ollas de carne… pero ese es otro tema.
Para ir desde ese lugar a la Tierra Prometida, la ruta más corta sería viajando hacia el Norte, bordeando la costa del Mediterráneo. Ese era el camino de las caravanas, la antigua ruta del mar que los romanos más tarde, llamarían Via Maris. La Torá dice específicamente que el Señor no llevó a los hebreos por ese camino (9). El grupo del Exodo va caminando por el desierto y llegan a lo que en hebreo se llama “Yam Suf” -que se ha traducido “Mar Rojo”, pero muchos investigadores traducen “Mar de los juncos”, y sitúan antes de comenzar la península de Sinaí, en el Lago Amargo, o el Lago Timsah- hasta el día de hoy, llenos de juncos y vegetación -o en alguno de los lagos que los rodeaban y actualmente ya no existen porque forman parte del Canal de Suez. En ese momento los hebreos se dan cuenta de que el ejército egipcio está persiguiéndolos con sus carros de guerra, Moisés golpea las aguas con su báculo invocando al Señor y el mar comienza a levantarse como una pared a cada costado. El Monte Sinaí estaría en este caso, en el Norte de la Península del Sinaí, no muy lejos del actual Canal de Suez.
¿El Monte Sinaí en el desierto del Neguev?
Emmanuel Anati, arqueólogo y profesor israelí nacido en Florencia, Italia, descubrió en desierto del Neguev, un escenario similar al descrito en el Pentateuco, al Sur Oeste de la actual ciudad israelí de Beer Sheba. Anati ha identificado con expediciones sobre el terreno, muchas de las estaciones que el relato bíblico menciona en el camino del Éxodo, desde Egipto al Monte Horeb o Sinaí. Ese camino llega hoy en día al monte Har Karkom, en el desierto del Neguev. Para Anati, el lugar formaba parte del territorio de pastoreo de las tribus madianitas, donde Moisés vivió como yerno y pastor de Jetró. En 1980, en una exploración del terreno, Emmanuel Anati enumeró algo más de mil elementos encontrados en el sitio, que según él, lo conectan con el bíblico Sinaí. Publicó varios libros (10), artículos en las revistas de arqueología de la época, el diario Jerusalem Post y diarios norteamericanos se llenaron con entrevistas al Prof. Anati y su equipo, grupos religiosos de varios lugares del mundo vinieron a conocer el sitio, el Papa Juan Pablo II se interesó en su descubrimiento, pero luego el Vaticano se negó a seguir investigando. Por alguna razón que no se ha hecho pública, las excavaciones fueron detenidas (11). El lugar está alejado de todas las carreteras, quisimos entrar en 1994, nos pidieron firmemente que fuéramos a hacer turismo a otra parte. Hay bases militares en los alrededores, ese sitio no se diferencia de otros muchos que exhiben letreros muy claros advirtiendo que no está permitido a nadie, acercarse (12).
El Monte Sinaí en el Midrash
El midrash, la interpretación rabínica, no busca geografía sino enseñanzas de ley y de ética en el texto bíblico. Un midrash dice que los hebreos no se animan a entrar al agua para cruzar el Mar Rojo, pensando que esa ola gigantesca que comienza a abrirles un camino ante la invocación de Moisés, puede volver a bajar tan rápido como ha subido. Dudan, temen, se miran unos a otros. Y las aguas “no se abren hasta que el primer israelita decide entrar al mar”. Los rabíes explican la alegoría, es una enseñanza ética: El Señor ayuda, pero el primer paso corresponde al ser humano.
Los egipcios entran detrás, pero al terminar de pasar los israelitas, las aguas se cierran inmediatamente ahogando a todos los egipcios. Los hebreos, ya en tierra de la otra orilla, comienzan a cantar con alegría y según el midrash, el Señor se ofende.
“¿Mis hijos se ahogan y ustedes cantan?”, les dice el Señor, enojado. Los judíos hemos guardado memoria de esa lección hasta el día de hoy. Esa es ley de Israel. No hay celebraciones alegres por tener que matar en una guerra. Aunque matemos para evitar que nos maten.
Los rabíes elaboran la idea de que la omisión del lugar exacto del Sinaí, como la del lugar donde fue enterrado Moisés, es intencional, para evitar que se atribuyan las leyes a Moisés, un ser humano terrenal y se establezca como origen de la Ley un lugar de la tierra. Los rabíes quieren evitar la adoración de la persona y del lugar. La tradición dice que el Pentateuco fue dado en el desierto, calificado como “tierra de nadie”; no era Egipto, reino ni ciudad conocida alguna. ¿Por qué? El midrash dice simplemente: “Porque la Ley del Sinaí es universal, para todos los seres humanos y todos los tiempos”.
¿Dónde está el Sinaí? La interpretación profunda de la Torá trae una perspectiva diferente: “El Sinaí está dentro de cada uno de nosotros”. Ese, es otro tema.
(1) En hebreo, Jag a catsir.
(2) En hebreo, Bicurim .
(3) 1 Reyes, 6:1.
(4) Talmud , Tratado Rosh Hashana ( Año Nuevo ) folio 2b.
(5) Exodo 16,1
(6) Exodo 19, 1 y 2
(7) Ronald Wyatt se hizo famoso al encontrar lo que parecen ser las huellas del Arca de Noé , cerca del Monte Ararat
(8) Éxodo 13:17, 18
(9) La Torá llama a los lugares que atraviesa esa ruta, “tierra de los filisteos” si bien los filisteos recién aparecerían allí unos 400 años después de Moisés, lo cual da lugar a entender dos posibilidades: una es que Moisés lo supo porque era un profeta, la otra es que por lo menos esa frase de la Biblia , no fue escrita en épocas de Moisés, sino unos siglos después.
(10) Ver The Mountain of God, Ed Rizzoli; First American Edition , Enero 1986 .
(11) Una pregunta interesante que discute Emmanuel Anati : ¿ en qué idioma hablaba Moisés con el pueblo? ¿En qué idioma dijeron los ex esclavos “Haremos y obedeceremos” frente al Monte Sinaí? El Talmud dice que los esclavos israelitas hablaban en hebreo, Moisés había sido educado como egipcio, por eso hablaba escaso hebreo. La Biblia dice de él que era “torpe de lengua”, se ha interpretado en el sentido de que necesitaba intérprete para comunicarse con el pueblo. (“Torpe de lengua” calificando a Moisés, ha sido interpretado también aludiendo a que Moisés era tartamudo, o tal vez persona con poca facilidad de palabra) .En cualquier caso, es Aarón, el hermano de Moisés, quien toma el rol de hablar al pueblo. La misma Biblia reconoce que quienes huyeron de la esclavitud de Egipto no eran sólo hebreos, muchos esclavos oriundos de otros pueblos, los acompañaron. ¿En qué idioma hablaban estos esclavos? Según los arqueólogos, en algún dialecto egipcio utilizado por la capa menos culta del país del Nilo.
El Talmud interpreta que dentro de todos los sucesos asombrosos que el Señor realizó en el monte Sinaí, el hacer que todos entendieran y pudieran hablar el hebreo fue sólo un detalle menor.
(12) En el año 2001, Anati publicó en inglés . The Riddle (acertijo) of Mount Sinai – Archaeological Discoveries at Har Karkom.